Santiago Bernabéu: el estadio donde se escribe la leyenda del Real Madrid

Si le football est universel, la langue française ne l’est pas. Alors, pour tous les fans espagnols de football et du Real Madrid, voici la traduction de l’excellent article de notre reporter Naël Dandachi.

Cuando eres un verdadero aficionado de futbol, solo tienes un único club en el corazón. El mío es el ASSE. Association Sportive de Saint-Étienne. Caí en “Le Chaudron” (el caldero) cuando tenía 6 o 7 años, llevado por mi padre que vivió la época gloriosa de Larqué and Co. Esas bellas historias ritmaron mi infancia.

Pero una vez adulto, también me he apasionado por los viajes. Y durante une expedición a Madrid con unos amigos, no pude abstenerme de descubrir el antro del Real Madrid, la Casa Blanca: el Santiago Bernabéu. Guardaba la imagen de un estadio caluroso una noche de Copa europea cuando la pandilla de Ginola había sido zurrada por los compañeros de Zamorano en un estadio en fusión.

Así que es la imagen del gol del antiguo atacante-asesino que tengo en memoria cuando salgo del metro y de donde, después de unos metros de marcha, veo el monstruo de arquitectura alzarse delante de mí. Un rayo de sol baña esa mañana suave en la capital ibérica pero muchos turistas ya merodean en los parajes. Buscando como yo billetes para la visita del estadio, por falta de partido durante mi estancia.

Una vez los preciosos billetes en la mano, me adelanto hacia el rincón de la tribuna donde empieza la inmersión en otra dimensión del futbol mundial. Unos esfuerzos son necesarios porque debemos subir a lo alto de la tribuna. Una vez alcanzado el objetivo, la sensación es impresionante. Dominamos el estadio. Nadie en el césped ni en las gradas pero decenas de personas están presentes. Aquí para limpiar bajo las butacas. Ahí para cuidar del césped.

Un lujo palpable… pero inasequible

Rápidamente, hay ganas de ir a ver aún más lejos. Pasando por los meandros de los corredores, volvemos a bajar aprovechando los numerosos bares abiertos. El Real Madrid lo pensó todo y no reniega ningunos ingresos. También es esto un gran club moderno… Paso delante de los palcos, el lujo es palpable pero inasequible. Un vigilante bastante forzudo corta el camino. Es una pena pero la frustración solo tardará unos minutos, el tiempo de llegar a unos centímetros del césped.

Ahí, el entorno te llega al alma. Vuelves a pensar en todos esos grandes jugadores y entrenadores que han pisado este rectángulo verde y han hecho vibrar a miles e incluso a millones de espectadores y han escrito las horas más gloriosas de un club de leyenda.

Cuando te encuentras por fin en el césped, te preguntas si el sueño no podría ser aún más bello cuando divisas el banquillo a unos metros. Pasada la decepción de aprender que no se puede acceder al de los locales sino al de los visitantes, uno sabe que los mayores entrenadores y jugadores se han sentado en esos asientos dignos de las cubetas de los pilotos de Fórmula 1. Entonces saboreas y te tomas el tiempo de sacar una foto recuerdo que constituirá en unos días un fondo de pantalla sensacional en la oficina.

En las entrañas del estadio Bernabéu

¿Final de las celebraciones? ¡En absoluto! La etapa siguiente es la visita de los vestuarios. Como para el banquillo, solo tendremos derecho a ver el de los visitantes. Pero no pasa nada, imaginas fácilmente que el de los hombres del presidente Florentino Pérez es el mismo. Dentro, es un gran lujo una vez más. Espacio acondicionado para cada jugador, mesas de masaje, baño con ducha muy apreciable. Vuelas después hacia el museo del club para cerrar este periplo que habrá tardado buena parte de la mañana al final.

El Real Madrid, esta institución

Frente a las fotos de todos los jugadores que han tenido la gran responsabilidad de llevar la camiseta inmaculada, mides el peso de ese club mítico en el mundo del balón redondo pero también en la sociedad española. Pero es sobre todo delante de las vitrinas abundantemente guarnecidas de trofeos y reliquias del pasado que tomas realmente conciencia de la imperiosa necesidad de vencer que posee esta institución.

Atravesando las puertas de la tienda oficial donde el Zidane todavía está bien presente, me pongo a soñar de nuevo. Me gustaría poder volver a este estadio algún día para animar a mis protegidos después de oír la música tan particular que se toca durante las noches de Copa de Europa de futbol…

Traduction/Traducción: Your Linguistic Walu-Added Assets.
Contact: contact.ylivaa@gmail.com

Naël Dandachi

Je suis chef d’agence du journal La Tribune-Le Progrès à Saint-Chamond, dans la Loire. Voyageur né en 1980, je le suis à double titre : après un séjour dans le haut-Bugey à Oyonnax, j'ai également travaillé à Givors (Rhône) avant de revenir sur mes terres natales dans la Loire. Je suis aussi un véritable globe-trotter puisque, après avoir vécu quelques mois à Milan, j'ai visité de nombreux pays comme la Suède, la Hongrie, l’Angleterre, le Portugal, l’Espagne ou la Syrie, terre de mes ancêtres.

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